Otros milagros
Apariciones marianas, estigmas, cuerpos incorruptos, estatuas que lloran, sangre que se solidifica y se licua... la variedad de supuestos milagros es tan inabarcable como insatisfactoria su calidad.
Este artículo es parte de una serie de artículos contra el cristianismo, que podréis encontrar organizados aquí:
En mis últimos artículos he hablado sobre tres milagros que se usan desde el cristianismo para justificar sus creencias: la resurrección de Jesús, la Sábana Santa y los milagros eucarísticos. No obstante, son muchos más los que se alegan desde ese campo, tantos que ni siquiera si quisiera podría dar una lista exhaustiva, mucho menos una respuesta detallada a cada uno.
Para no eternizar esta serie, ni tampoco dejar sin respuesta a la inmensa mayoría de argumentos contrarios, usaré este artículo como un cajón de sastre en el que incluir todos aquellos que vaya viendo mencionados por apologistas y otros creyentes, junto con una respuesta mucho más superficial que la dada en los otros tres casos, pero suficiente en cualquier caso para dejar clara la postura.
Otros milagros de Jesús
Hemos hablado de la resurrección de Jesús, pero este es solo el último de sus milagros que relatan los Evangelios, teniendo antes de eso una larga lista que incluye curar a ciegos, a leprosos, multiplicar panes y peces y transformar el agua en vino, caminar sobre las aguas, secar higueras, o ahogar cerdos. La pregunta por tanto es, ¿suponen estos milagros una prueba más sólida para el cristianismo que la resurrección?
La respuesta es claramente que no. Las únicas fuentes son las mismas que de la resurrección, los Evangelios, y tenemos una cantidad similar de contradicciones entre los distintos Evangelios sobre los mismos milagros que las que tenemos entre los distintos relatos de la resurrección, por lo que, mutatis mutandis, a este argumento se puede responder directamente con los artículos que he escrito sobre la resurrección. Solo veo una diferencia relevante, que en este caso deberíamos esperar una mayor cantidad de fuentes de mayor calidad.
Siguiendo el relato de los Evangelios, la resurrección solo se habría mostrado de forma clara a un pequeño puñado de personas1, pero los milagros de Jesús se dieron ante la vista de multitudes. Los milagros de la multiplicación de los panes y los peces se habrían dado primero ante 5.000 personas y luego ante 4.000, e incluso tendríamos que añadir otras 5.000 personas según algunos apologistas cristianos2; de sus curaciones no se nos dice ante cuanta gente fueron, salvo en los propios milagros de los 5.000 y los 4.000, donde Mateo y Lucas nos dicen que curó a los enfermos de entre ellos y que debían ser muchos porque vinieron a él justamente con ese propósito, pero en otros casos también se nos dice que fueron ante multitudes3; también se nos dice que fueron más de los que se relatan, ya que se nos dice que Jesús “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas (…) curando toda enfermedad y toda dolencia” (Mt 9:35); de hecho, esta misma misión la habrían llevado a cabo de forma separada los apóstoles, a los que Jesús les dio su mismo poder curativo para ello (Lc 9:1); incluso las tres veces que Jesús resucitó a un muerto en los Evangelios, esto fue hecho de forma pública4.
Es imposible dar una cifra exacta, pero si nos fiamos de los Evangelios, la cantidad de testigos de los milagros de Jesús deberían contarse al menos en las decenas de miles, si no superando los 100.000. Esto sería solo teniendo en cuenta los milagros en vida, porque es que los milagros del momento de su muerte, cuando como mínimo toda Jerusalén, si no todo el planeta Tierra5, habría visto el cielo oscurecerse6 y los muertos salir de sus tumbas (Mt 27:45-53).
Cuando hablamos de los milagros de Jesús, estamos hablando de una serie de eventos completamente únicos en la historia, y de los que habría sido testigo suficiente gente como para poblar un pequeño país. De algo de estas características creo que podríamos esperar que dejase una huella en la historia similar a la de un emperador romano o a la de una gran guerra, y en este sentido la falta de fuentes más allá de los Evangelios supone una prueba adicional en su contra.
Me resulta completamente inverosímil que un evento de tal calado como esas tres horas de tinieblas sobre Jerusalén o Israel haya pasado completamente desapercibido en los registros históricos7, y si asumimos que Mateo hablaba de tres horas de tinieblas sobre toda la Tierra, lo veo sencillamente imposible. Lo mismo es aplicable a las sanaciones y demás milagros que habría hecho en vida ante, como mínimo, decenas de miles de personas.
Profecías mesiánicas
En los primeros años de cristianismo, cuando el cristianismo era al fin y al cabo una secta judía y su principal público objetivo eran otros judíos, una de sus principales armas para la conversión era lo que hoy conocemos como el Antiguo Testamento. Esto se hace evidente ya desde el Evangelio de Mateo, donde se pretende relacionar los hechos de la vida de Jesús con diversas profecías mesiánicas, intento que todos los cristianos abrazan hoy.
Evidentemente yo no soy judío, así que las profecías mesiánicas no tienen tanto valor para mí como para ellos, pero en cualquier caso sería algo destacable saber que eventos de una época habían sido predichos siglos antes, y no sería descabellado en ese caso que alguien avanzase una explicación sobrenatural, que en este contexto es sencillo ver por qué querrían relacionar esa explicación sobrenatural con Dios.
Sin embargo, incluso aunque fuera cierto que esas profecías se cumplieron en Jesús, esto estaría lejos de validar el cristianismo. Un mesías no es un Dios encarnado que viene con la intención de sacrificarse para expiar nuestros pecados, sino que mesías (traducido literalmente, ungido) es un término aplicado generalmente a reyes de Israel (en ocasiones a sumos sacerdotes, y en una ocasión a un rey extranjero, Ciro de Persia), y las profecías mesiánicas se refieren justamente a la llegada de alguien que vuelva a restaurar dicho reino de Israel y a liderarlo8. Por lo tanto, incluso aunque pensásemos que Jesús era un mesías, esto en ningún modo confirmaría el cristianismo, ya que este hace afirmaciones mucho más ambiciosas sobre él.
Claro que la réplica más importante no es esa, sino el hecho de que el susodicho cumplimiento de profecías ni siquiera es real. Todos los casos consisten o bien en una manipulación del Antiguo Testamento para ver a Jesús donde no está, o en una manipulación de la vida del propio Jesús para adaptarla al Antiguo Testamento. Para argumentar mi punto, lo ejemplificaré con la primera profecía que nos a Mateo, en la que se dan ambos problemas: la de la concepción virginal de Jesús.
Nos dice Mateo:
La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”». Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.
Y sin haberla conocido, ella dio a luz un hijo al que puso por nombre Jesús.9
Por supuesto, yo niego que tal concepción virginal se haya dado, aunque solo sea por la escasa evidencia a favor, claramente insuficiente para confirmar un milagro, y consistente en tan solo los primeros capítulos de Mateo y de Lucas, que además son flagrantemente contradictorios entre sí en multitud de aspectos. Pero incluso aunque aceptásemos como probable la posibilidad de que ocurra un milagro como la concepción virginal, una lectura íntegra del Nuevo Testamento tampoco nos dará una convicción muy firme de que ocurrió.
Como he dicho, solo Mateo y Lucas mencionan este suceso ¿por qué los otros dos Evangelios y las epístolas, especialmente las de Pablo, no hacen ni una mención a algo tan importante? No solo eso, sino que parecen tomar lo contrario como premisa de sus escritos. Tanto Mateo como Lucas incluyen una genealogía (incompatibles entre sí) que conecta a Jesús con David a través de José, incluyendo ambos una matización para aclarar que Jesús no es verdaderamente hijo de José sino que este sería tan solo su padrastro, pero Pablo nos dice en Romanos 1:3 que Jesús era descendiente de David “según la carne”. Del mismo modo, encontramos en Marcos 3:20-34 que María, junto con los hermanos de Jesús, parece mostrarse escéptica de su ministerio y pensar que se ha vuelto loco, yendo a él con la idea de interrumpirlo ¿Cómo podría hacer esto si realmente un ángel se le hubiera presentado para explicarle la importancia de su hijo, y lo hubiera demostrado con algo tan impactante como la concepción virginal?
Más contundentes todavía que las dudas respecto a la paternidad biológica de Jesús, son las dudas sobre la profecía a la que hace referencia Mateo, Isaías 7:14: “Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel*”. Este asterisco lo copio de la biblia católica que estoy tomando como referencia, vayamos a ver qué es lo que dice “Con el griego y la NVg traducimos por virgen el término hebreo ‘almah, que significa «doncella». Apoyado en el griego, san Mateo vio cumplida esta profecía de Isaías en la concepción virginal de Jesús en el seno de María (Mt 1,22-23).”. En la misma nota se nos está diciendo que se está introduciendo el término “virgen” en Isaías exclusivamente porque viene a su vez en Mateo, a pesar de que su significado común no sería ese, sino el de “doncella” (digamos mejor, mujer joven), pero esta justificación sería circular si luego pretendemos usar el pasaje de Isaías para apoyar la idea de Mateo de que Jesús está cumpliendo una profecía.
La cuestión es, ¿es la traducción como “virgen” razonable en su contexto, ignorando lo dicho por Mateo? El consenso académico al respecto es que no, que el término hebreo utilizado simplemente no tiene ese significado entre sus acepciones y la confusión de Mateo vendría por su uso de la septuaginta, traducción griega del Antiguo Testamento, que habría usado en su lugar un término ambiguo, que podría significar tanto una cosa como la otra10.
Y siendo suficientes estas dos puntualizaciones para rechazar el cumplimiento de esta profecía, el principal problema no está ahí, sino en el hecho de que la profecía ni siquiera es una profecía, o al menos no en la época de Jesús, y eso es evidente si uno lee el contexto de dicho versículo. Isaías no nos habla de una mujer que en el futuro quedará embarazada, sino de una mujer que ya lo está en ese momento de la narración, y lo que se le dice al rey Ajaz es que antes de que ese feto llegue siquiera a abandonar su niñez, los reinos de Israel y Siria desistirán de su intento de conquistar el suyo, el de Judá. Lo que hace Mateo constantemente, y con él los otros cristianos, es aislar completamente cualquier versículo del Antiguo Testamento que le venga bien, y relacionarlo con Jesús atribuyéndole un carácter profético que simplemente no tenía.
Todas las profecías que supuestamente Jesús habría cumplido, sin excepción, adolecen de estos problemas, y es por eso por lo que carecen completamente de valor.
Curaciones milagrosas11
Del mismo modo que todas o casi todas las demás religiones y pseudociencias, y como ya vimos al hablar de los milagros del mismo Jesús, el cristianismo suele hacer un gran énfasis en las curaciones. Lamentablemente, esas curaciones tienden hoy a ser algo menos espectaculares que en aquella época, donde Jesús era capaz de curar a miles de personas en serie, resucitar a muertos en su funeral, o recolocar en su cabeza una oreja recién cortada; capacidades que heredarían sus discípulos e incluso gente que nunca llegó a tener contacto con él, como Pablo. Hoy, esas curaciones suelen tomar la forma de remisiones espontáneas en enfermedades en las que sabemos que esas remisiones espontáneas se dan de forma natural.
Todavía quedan algunos individuos, tanto dentro del cristianismo como fuera, que aseguran tener los mismos poderes curativos que tenía Jesús, pero la gran mayoría pueden descartarse como meros estafadores12. No es ahí donde uno ha de ir para encontrar el mejor caso a favor de los milagros
La forma más común en la que se darían estas curaciones milagrosas, al menos según los cristianos, sería por el rezo. Lamentablemente, creo que todo creyente sabe que el rezo está lejos de tener una eficacia total, pero ¿tiene acaso algún nivel de eficacia en absoluto? Para saberlo solo tenemos que medirlo de la misma forma que haríamos con cualquier medicamento. Cuando esto se hace, no se encuentra ningún efecto13.
Los milagros de Lourdes
Los que tienen más predisposición, pueden no solo rezar, sino peregrinar a Lourdes en busca del milagro. La primera intuición sería hacer lo que acabamos de hacer con el rezo, tratar la peregrinación a Lourdes como cualquier medicamento cuya efectividad medir, pero un primer vistazo a la cuestión rápidamente vuelve esa idea absurda. Me resulta complicado encontrar datos fiables, pero todas las fuentes parecen coincidir en que los peregrinos anuales a Lourdes se cuentan por millones, y el total desde que empezaron los milagros estaría en el orden de los cientos de millones, así que uno esperaría encontrar casos verdaderamente únicos aunque tan solo fuera por estadística. A pesar de eso, el número de curaciones milagrosas reconocidas como tal por la Iglesia, a través de la Oficina de las Constataciones Médicas de Lourdes primero y por el Comité Internacional Médico después, se encuentra en tan solo las 70, bastante menos de una por millón. Además, siete de ellas fueron en el mismo año, 1858 (reconocidas en 1862)14.
¿Al menos estamos hablando de curaciones realmente espectaculares, inexplicables de cualquier otro modo, con pruebas más allá de toda duda, y certificadas con toda rigurosidad? No, y es que la mayoría lo único que muestran es la laxitud a la hora de certificarlos. Pongamos cinco ejemplos, de los pocos de los que pude encontrar información detallada:
El coronel Paul Pellegrin, cuyo milagro ocurrió en 1950 y habría sido reconocido en 1953. Pellegrin tenía una pequeña fístula que supuraba pus desde marzo de 1949, hasta que en octubre de 1950 se bañó en las aguas de Lourdes, encontrándose tres días después del primer baño y al día siguiente de un segundo baños con que la fístula dejó de supurar, y entre cinco días y un mes después, según versiones contradictorias, vio que ya había cicatrizado. El verdadero misterio en este caso sería entender qué se consideró de milagroso en algo tan ordinario.15
El caso de Ginette Nouvel, que en 1954 se habría curado en Lourdes de su enfermedad, el síndrome de Budd-Chiari, viendo reconocido este milagro en 1963. Siete años después de este reconocimiento, Ginette Nouvel murió, siendo la causa de la muerte las complicaciones derivadas del síndrome de Budd-Chiari que todavía padecía. No solo la curación no era milagrosa, sino que nunca hubo curación alguna.16
El de Serge Perrin, que de acuerdo con la versión de la Iglesia, habría sufrido una “Hemiplejia derecha con lesiones oculares por trombosis carótidas bilaterales”, hasta que en 1970 se bañó en el agua de Lourdes y entonces pudo volver a caminar con facilidad y ver con claridad, oficializándose el milagro en 1978. Presentado el dossier del caso a un grupo de especialistas independientes, estos destacaron la falta de pruebas que deberían ser rutinarias en un caso como el suyo y cuya ausencia dificulta un diagnóstico, pero si en algo coincidieron es en que la hemiplejia era un diagnóstico incorrecto, ya que presentaba síntomas en ambos lados del cuerpo. Las dos opciones que barajaron era la esclerosis múltiple, que es una enfermedad caracterizada justamente por sus remisiones espontáneas, si es que no era meramente psicosomática. Sobre el informe del comité, estos especialistas lo calificaron como un sinsentido, o en palabras textuales “a lot of mumbo-jumbo”. Perrin murió en 1989 a los 60 años, pero he sido incapaz de averiguar la causa de la muerte ni si en ese periodo de tiempo tuvo recaídas, lo que podría confirmar el diagnóstico de esclerosis múltiple.17
De acuerdo con Theodore Mangiapan, director del Comité Internacional Médico de Lourdes durante 18 años, el milagro más contundente sería el de Delizia Cirolli, que habría sufrido de un tumor en su rodilla derecha. La conclusión final del comité fue que la enfermedad de la chica era un sarcoma de Ewing, del que en aquel momento no había registrados casos de remisión espontánea (hoy sí18), pero otro posible diagnóstico que se debatió y que no pudieron descartar de forma contundente era el neuroblastoma, que es justamente el cáncer con mayor tasa de remisión espontánea; años más tarde, una oncóloga pediátrica a la que se le presentó el caso para que lo examinara dio una hipótesis adicional, una infección, probablemente tuberculosis. Para más inri, ni siquiera se dio una coincidencia temporal entre la curación y el peregrinaje a Lourdes, ya que tras este lo que hubo es un empeoramiento, y es solo cuatro meses después cuando comenzó a mejorar. 6 meses después el tumor todavía estaba presente, e incluso después de que desapareciera la curación no fue total, ya que la pierna quedó deformada hasta el punto de imposibilitarle caminar, requiriendo una cirugía posterior.19
Mi opinión es que el caso más impactante, al menos leyendo las breves descripciones que ofrece la web de Lourdes, sería el de Francis Pascal, caso anterior a Mangiapan, ya que se dio en 1938 y se reconoció en 1949. En diciembre de 1937, a los 3 años, Pascal sufrió de una fiebre elevada, presuntamente por meningitis, que dejó como secuelas una ceguera total y una parálisis de los miembros inferiores, hasta que en octubre fue a Lourdes y se curó. Es importante decir que, para aprobar este milagro, la Oficina tuvo que ir contra el criterio de dos de los médicos consultados, que dijeron que era imposible llegar a ninguna conclusión debido a las incertidumbres sobre el diagnóstico inicial y a la falta de información respecto al progreso de la enfermedad a lo largo de ese año. Otros médicos han señalado que se han observado similares procesos de recuperación, tanto en cuanto a la parálisis como en cuanto a la ceguera, en pacientes que sobrevivieron a meningitis tuberculosa. La idea de que fue una curación natural se ve apoyada por el hecho de que quedaron secuelas, en concreto una ceguera parcial.20
El milagro de Calanda
Al principio me he quejado de lo aparentemente naturales que son las curaciones milagrosas en tiempos postbíblicos. No tenemos nada que viole de forma flagrante las leyes de la naturaleza, sino solo casos que nos obligan a comprobar la literatura médica para saber si son normales o no. El debate se volvería mucho más sencillo si el bando cristiano pudiera aportar aunque fuera tan solo un caso en el que algo patentemente imposible ocurriese, como, por ejemplo, regenerar un miembro amputado.
Eso es lo que algunos dicen que ocurrió en el siglo XVII, en el que muchos denominan como el milagro mejor documentado de la historia, el milagro de Calanda. Fue un mendigo llamado Miguel Juan Pellicero el que, supuestamente, vio como su pierna volvía a aparecer tras años de ser amputada. Este suceso llegaría hasta hoy gracias al registro del proceso llevado a cabo por el arzobispado de Zaragoza para verificar este milagro, que yo mismo reconoceré que lo convierte en uno de los milagros más convincentes que he visto, si no el que más.
Siguiendo la versión oficial, Pellicero tenía 19 años y medio cuando, en octubre del 1637, un carro pasó por encima de su pierna. Tras unos días de hospital en hospital, se decidió que no había forma de salvar la pierna y que debía ser amputada, y así se hizo, enterrando la pierna en el cementerio del hospital general de Zaragoza. Los siguientes años los pasó mendigando, hasta que un día yendo a casa de sus padres, Miguel se encontró con que su cama estaba ocupada por un soldado, viéndose obligado a pasar la noche durmiendo en el suelo a los pies de la cama de sus padres. A la mañana, al despertar, sus padres vieron que tenía las dos piernas, y cuando le despertaron para decírselo, Pellicero lo explicó diciendo que había soñado con la virgen del Pilar. La pierna que ocupa el lugar de aquella que faltaba tenía las mismas marcas y lesiones que la que había perdido, además de estar algo atrofiada y agarrotada, si bien después de unos días empezó a sentirla mejor y su condición empezó a mejorar21.
Visto el caso, debemos preguntarnos qué posibles hipótesis naturalistas hay: ¿Podría haberle vuelto a crecer la pierna? No, no era un reptil sino un humano. ¿Podría haberla desenterrado y habérsela cosido? Parece completamente inverosímil. Si la pierna no volvió a crecer ni se reimplantó, y sin embargo seguía ahí, debe ser porque nunca se había cortado.
Hay un motivo claro por el que alguien como él querría fingir una cojera, y es en primer lugar asegurarse la licencia para pedir limosna, algo que la ley requería y que no podía concederse si no cumplías algún requisito de una lista tasada, como era estar lisiado22. Para esto debería contar con la colaboración, tal vez remunerada, del cirujano que dijo atenderle, Juan de Estanga. Una vez fuese atrapado, sería cuando se inventó el milagro para salir del paso, del mismo modo que Antonio Vilas-Boas se inventó la primera abducción extraterrestre para poder negar las relaciones sadomasoquistas que mantuvo con una prostituta.
¿Hay algún indicio que apunte en esta dirección? Lo cierto es que hay varios, y el primero que tenemos son las circunstancias en las que se vio que volvía a tener las dos piernas. No es que Pellicero estuviera en misa y, al comulgar, una pierna apareciese de repente o algo parecido, sino que ocurrió cuando se vio forzado a dormir en una habitación que no era la suya porque un hombre que no conocía (un soldado) estaba durmiendo en la suya. Este imprevisto cuadra con la idea de que estuviese fingiendo la cojera y le hubiesen atrapado, ya que sería este imprevisto el que le obligaría a exponerse fuera de la intimidad de su habitación, pero no es evidente por qué Dios elegiría ese momento para curarlo si realmente eso hubiese pasado.
El segundo indicio claro es el estado de la pierna cuando “se regeneró”:
Que el dicho Miguel Juan Pellicero, para saber si era su misma pierna la restituida , dijo á sus padres á los dichos vecinos , que mirasen si habia señal en la dicha pierna derecha de la herida , y rotura á la espinilla , y en la pantorrilla otro señal de un mal grano que habia tenido , y otros dos señales de rasguños de romero que habia recibido yendo por el monte. Y aquel y sus padres tocaron y vieron dichos señales (que de presente se conservan. ) Por lo cual tuvieron por cierto que era aquella la misma pierna que le quitaron , y cortaron en el dicho Hospital general de la presente Ciudad , y todos dieron muchas gracias á Dios nuestro Señor y á la Virgen santísima del Pilar por la merced que les habia hecho.
A lo largo de todo el documento, parece que pongan el hecho de que esa pierna fuese la misma que tenía antes del accidente como si fuese algo que apoya el milagro, pero parece evidente que es al revés. No veo ningún motivo por el que Dios no podría haber creado una pierna nueva, sin ninguna de las cicatrices ni marcas que tenía antes, pero la pierna era la misma que había tenido siempre, que es exactamente lo que habría ocurrido si nunca se hubiera amputado. Además:
Que aunque luego despues de hecho el dicho milagro estaban los dedos de la dicha pierna derecha corvados y encogidos los nervios, y el color mortecido, y algo morado, pero despues desde el tercero dia en adelante dicho Miguel Juan Pellicero sintió en la dicha pierna derecha calor natural, y podia y puede menear el pie, y los dedos.
A lo que hay que añadir lo dicho por otros testigos de que la pierna estaba dura y el tobillo hinchado23. De nuevo, no tiene sentido que Dios le devuelva la pierna y lo haga en un estado tan lamentable, sino que sería más lógico que le diera una pierna completamente sana y funcional desde el primer momento. En el documento se insiste en que esto en ningún modo menoscaba el milagro, e incluso llegan a equiparar esto con llevar a cabo varios milagros, uno dándole la pierna débil y otro fortaleciéndola, lo que haría el caso todavía más milagroso24. Es evidente lo forzado de este razonamiento, algo que incluso los propios católicos reconocen hoy en día al incluir entre los requisitos para reconocer sanaciones milagrosas en casos como los de Lourdes el que la curación fuera total e instantánea, aunque luego no sigan ese criterio en la práctica.
Por el contrario, este estado de la pierna sería justo lo que esperásemos en alguien que, durante dos años, haya pasado la mayor parte del día todos los días con la pierna doblada, atada probablemente por el pie, para esconderla en el pantalón y fingir una cojera. Una pierna agarrotada y que iría volviendo a la normalidad de forma natural con su uso y el paso de los días.
Evidentemente se me podría reprochar que esta es una hipótesis ad hoc, con una serie de suposiciones improbables, al menos a priori, y por tanto injustificada. Sin embargo, debemos recordar lo que he repetido una y otra vez sobre los milagros, y es lo que Hume enunció como “para aceptar un milagro, es necesario que la alternativa sea todavía más milagrosa”, o dicho de otro modo, que sea menos probable. Ahora yo pregunto ¿cuántas veces a lo largo de la historia nos encontraremos con humanos a los que les vuelve a crecer una pierna? ¿y cuántas veces nos encontraremos a gente intentando engañar a la administración para lograr alguna ventaja y a sus familiares, amigos y colaboradores encubriéndole? y creo que incluso los fanáticos más cándidos coincidirán conmigo en que lo segundo ocurre con más frecuencia.
Apariciones marianas
Aunque pueda parecer sorprendente, y por mucho que no les guste a los protestantes, en el mundo cristiano la mayor parte de más importantes apariciones de la modernidad no han sido de Jesús, ni de Dios Padre, ni del Espíritu Santo, sino de la virgen María. La inmensa mayoría las despacharé con un “está loco, miente, o es un fanático transformando en su cabeza un fenómeno completamente ordinario en una aparición”. En esto coincido no solo con la totalidad de protestantes, para los que este marianismo es una forma de adoración, sino también en gran medida incluso con los católicos, cuya Iglesia ha rechazado multitud de apariciones por esos motivos, generalmente cuando les presentan problemas teológicos o eclesiológicos25.
Claro que terminar esta sección así sería algo insatisfactorio, así que me pararé a investigar algunos de los casos de mayor fama
Fátima
La más célebre de todas. Las apariciones en sí no tienen demasiado interés, ya que fueron a tan solo un grupo de tres niños con una líder clara (Lucía), que ha ido moldeando el relato a lo largo de las décadas mientras que sus dos gregarios murieron siendo todavía niños. Para más inri, incluso según las versiones favorables con uno (Francisco) que ni siquiera los defensores de este milagro creen que oyese nunca a la virgen. Cierto es que Lucía alega haber hecho unas cuantas predicciones que, de ser ciertas, serían bastante espectaculares, como el hecho de que habría una segunda guerra mundial bajo el papado de Pio XI, años antes de que siquiera existiese tal papado, pero es que tales predicciones solo dijo haberlas hecho años después de que los sucesos ocurriesen, así que carecen de credibilidad alguna para todo aquel que no quiera aceptarlas de antemano. Las únicas predicciones que hicieron a futuro (hasta donde he visto) son la conversión de Rusia si se consagraba al inmaculado corazón de María, y el final de la Primera Guerra Mundial el 13 de octubre de 191726,predicción que ha fracasado.
La celebridad de estas apariciones viene por un milagro que vino en una de ellas, el de 13 de octubre de 1917, ante decenas de miles de personas. Esta aglomeración se formó precisamente porque la virgen habría avisado a los niños de que haría un milagro para probar al resto del mundo que no estaban mintiendo, que realmente se estaban viendo con María, y es gracias a esta gran cantidad de testigos que hoy muchos católicos lo consideran como un hecho indiscutible. Reunido ese grupo bajo la lluvia, Lucía mandó dejar los paraguas, y cuando un tiempo después la lluvia paró, les mandó mirar al sol, y es entonces cuando el milagro ocurrió.
En líneas generales, el milagro consistiría primero en la facilidad para ver el sol directamente durante varios minutos, sin que este dañe los ojos, en segundo lugar en que este comenzase a “bailar”. Los detalles concretos, sin embargo, varían de testigo a testigo. Así, unos lo describen como un disco plateado similar a la luna, mientras que otros difieren de esa descripción diciendo que todavía mantenía más brillo; la mayoría dicen que pudieron verlo directamente durante todo ese periodo, mientras que otros mencionan interrupciones en las que brilló otra vez con fuerza y les obligó a apartar la vista; los movimientos del sol mismo también son distintos según el testigo al que le preguntes, unos diciendo que se transformó en un disco de fuego que empezó a girar sobre si mismo, otros vieron al sol moverse por todo el cielo y otros lo vieron caer hacia ellos; algunos dijeron ver al sol cambiar de color, o también a las nubes y a la atmósfera, e incluso algunos vieron cambiar de color a todo el mundo, siendo el azul y el amarillo los colores más mencionados, aunque no los únicos, y es que algunos hablaron incluso de arcoíris; algunos, al parecer, incluso dijeron haber visto la cara de la virgen27.
La explicación al hecho de que pudieran ver el sol directamente sin que les queme los ojos, con algunas interrupciones según algunos pero no según todos, parecería sencilla: las nubes. Ya dijimos que justo antes del milagro estaba lloviendo, y entre los mismos testimonios podemos encontrar a muchos describiendo al sol como moviéndose entre las nubes, o las nubes escondiéndose tras él28. Esto explicaría esas interrupciones que algunos habrían visto, y es que se podrían corresponder simplemente con un momento en el que las nubes dejaban de cubrir el sol. A su vez, es posible que lo dicho sobre poder mirar al sol sin ninguna dificultad haya sido exagerado, y es que cuando uno mira las imágenes, se encuentra a mucha gente intentando hacer sombra con las manos29, e incluso uno de los testimonios que recoge Haffert nos dice que no fue capaz de mirarlo durante mucho tiempo30
¿Y qué hay de lo demás? Lo primero que debemos descartar es que el sol realmente se pusiera a bailar, porque entonces lo habría visto todo el mundo. Es graciosa la opinión al respecto del obispo de Fátima al declarar en nombre de la Iglesia la oficialidad del milagro, que señala que el hecho de que ningún observatorio detectase nada raro era una prueba a favor del milagro, ya que sería la prueba de que no es un fenómeno natural31. No es difícil imaginar qué es lo que habría dicho si los observatorio sí hubiesen visto al sol moverse de un lado a otro del sistema solar, o incluso ir hasta el mismo Portugal para un vuelo rasante sobre las cabezas de los peregrinos.
Entonces ¿qué pudo haber pasado? Uno de los mismos testigos, Domingos Pinto Coelho, publicó una más que razonable hipótesis naturalista en 1917 en el diario católico A Ordem: se trataría simplemente del efecto de ver directamente al sol, y es que como todo el mundo sabe, mirar directamente una fuente de luz intensa puede provocar efectos aparentemente muy similares a los que estos describen, y el mismo Pinto Coelho dijo haber replicado el suceso en otro día con condiciones climatológicas similares y haber visto lo mismo32. Pinto Coelho no es el único insensato que ha hecho este experimento y se ha encontrado con que experimentaba lo mismo que muchos de los presentes en Fátima33, y tal vez sea por eso por lo que los milagros del sol son en realidad algo común, encontrando muchas descripciones similares en ellos: porque son un fenómeno natural34.
Evidentemente, a este fenómeno también se le uniría el de la sugestión propia de cada agrupación religiosa y que tantos otros milagros nos ha dado. El estado de éxtasis religioso en el que se encontraban, haciéndoles susceptibles a esto, era evidente no solo porque la mayoría venían con la expresa intención de ver un milagro, sino simplemente leyendo las descripciones de los hechos, muchas haciendo mención a gente gritando apocalipsis y arrodillándose a rezar. Ello contribuiría tanto a que los presentes le diesen una interpretación sobrenatural a este fenómeno óptico, como a que encontremos a gente que diga haberlo experimentado incluso entre los que no lo hicieron.
Pero uno dirá ¿Es posible que entre decenas de miles de personas, todos y cada uno de ellos se vean engañados por sus sentidos y por su fervor religioso? ¿Acaso no deberíamos esperar que algunos percibiesen la realidad, esto es, que nada extraordinario estaba sucediendo, y no se dejasen convencer de lo contrario? Ciertamente, es lo esperable, pero es que eso es justamente lo que pasó. Es difícil saber qué proporción de los asistentes no vio nada, porque a ellos casi no se les presta atención, pero algunos autores estiman que sería incluso la mayoría35. De acuerdo con una de las presentes, todos los de las “clases más cultas” con los que habló, le negaron haber visto ningún milagro, si bien también ellos manifestaban su fe36.
Recapitulando lo que sabemos de lo ocurrido el 13 de octubre de 1917 en la Cova da Iria: un grupo de personas se puso a mirar directamente al sol, experimentando efectos propios de quien mira directamente al sol y dejándose llevar por el fervor religioso, mientras que otra porción de personas reunidas en el mismo lugar y en el mismo momento no vieron más que un día nublado y una masa de enajenados gritando apocalipsis.
Zeitoun
Aquí no hablamos de una aparición concreta, sino de una serie de “apariciones” más o menos aleatorias que se dieron en la ciudad de Zeitoun, en las inmediaciones de una Iglesia, durante varios años. Entrecomillo apariciones porque es un término que no termino de ver cómo podemos aplicar a este caso, donde en realidad lo único que vieron son unos destellos de luz, sin que nadie se identificase como la virgen ni diese ningún mensaje ni nada semejante, sino que estos destellos los identificaron con la virgen de forma completamente arbitraria.
Si al menos el aspecto de estas “apariciones” fuese similar a la iconografía tradicional de la virgen, uno podría sostener esa conexión, y si solo tuviéramos los testimonios alguno podría incluso argumentarlo agarrándose a aquellos que más se acercan a esa descripción, pero es que tenemos fotografías, y en ellas podemos ver que esos destellos son completamente amorfos37.

¿Qué puede explicar esos destellos de luz? No lo sé. Se han dado algunas hipótesis, pero no entraré en ellas38. Incluso tomándolo como un fenómeno inexplicable, la idea de que esos destellos amorfos podrían ser la virgen María es completamente injustificada, nada más que una obvia pareidolia por parte de gente demasiado predispuesta a ello, equivalente a un ufólogo viendo una luz extraña en el cielo y atribuyéndolo a un alienígena sin ningún motivo.
Medjugorje
En 1981, un grupo de seis adolescentes yugoslavos vieron en Medjugorje, actual Bosnia, a la virgen. Desde entonces, cada uno de ellos tendría una visión diaria de la virgen hasta que esta les revele el último de diez secretos que todos deben conocer, algo que ya han hecho tres de ellos, mientras que los otros tres solo conocen 9 secretos y por tanto deben seguir con las apariciones.
La opinión escéptica en este caso es sencilla: mienten. Aquí podría dedicar largos párrafos a contar la tortuosa historia de la posición de la Iglesia con respecto a estas apariciones, los test psicológicos que supuestamente descartarían el fraude, las radiaciones que emitirían las apariciones de la virgen, las contradicciones de sus mensajes o la forma en la que bordean la herejía. Sin embargo, no es necesario.
Afortunadamente para nosotros, la virgen María ya habría dispuesto el fin de esta discusión con el tercer secreto de los revelados a ellos, el único que se habría hecho público: una vez todos hayan recibido los diez secretos, aparecerá en el monte Podbrdo una señal física, permanente, indestructible, y cuya sobrenaturalidad no podrá negar nadie en la Tierra, ni siquiera los ateos39. Teniendo en cuenta que la más joven de los místicos que aún no han recibido el décimo secreto tiene 58 años, no hará falta esperar más de unas pocas décadas en el peor de los casos. Mi predicción, de la que estoy bastante seguro, es que ese signo no se dará nunca, y que a pesar de eso los fieles de estas apariciones empezarán a buscar excusas de lo más peregrinas para justificar esto.
Si alguien está en desacuerdo conmigo, que no gaste tiempo argumentando, que simplemente se ponga el streaming y espere pacientemente para poder venir a reprocharme mi error cuando se pruebe como tal.
Garabandal
El 18 de junio de 1961, cuatro niñas de nombre Conchita, Mari Cruz, Jacinta y Mari Loli, vieron por primera vez al arcángel Miguel. Esta sería la primera de alrededor de 2.000 visiones que esas niñas tendrían tanto de Miguel como de la virgen María en los cuatro años siguientes. En multitud de ocasiones, estas visiones se darían rodeadas de familiares, vecinos y peregrinos, que no verían ellos mismos ni a la virgen ni ningún ángel, pero sí el trance en el que entrarían las niñas para verlo.
¿Qué pruebas tenemos de que estas apariciones sean reales, en vez de una invención de esas niñas? Se mencionan varios milagros, pero no son lo más impresionante que uno se encuentre. Uno de ellos es la levitación durante sus trances, lo cual suena bien, hasta que uno va al detalle y se encuentra con que lo que están llamando levitación es simplemente correr rápido, y ni siquiera estamos hablando de una supervelocidad como la que vemos en las películas de superhéroes, sino simplemente de correr rápido; al menos tiene la dificultad extra de que también se dice que corrían rápido hacia atrás. Hay algún vídeo de las “marchas extáticas”, donde supuestamente ocurría esto, pero ninguno en el que vayan particularmente rápido.
Otro de los supuestos aspectos milagrosos de estas apariciones es que alguna vez, para ponerlas a prueba, intentaron romper sus trances pinchándolas con agujas o pasando una linterna por sus ojos, pero eso no me resulta sorprendente cuando, salvo que estén dulcificando las pruebas a las que le sometieron, estoy completamente seguro de que yo también sería capaz de mantenerme estoico frente a ellas.
Más claramente sobrenatural, si fuera cierto, es el llamado “milagruco”. Este ocurrió el 18 de julio del 62, 15 días después de que la misma Conchita avisase de que el arcángel Miguel llevaría ya un tiempo dándoles hostias sin consagrar para enseñarlas a comulgar, y ese día, mientras lo hacía, haría que la hostia fuera visible para todos. Por supuesto, si no vas con la predisposición de creer en la primera persona que presente cualquier hecho extraordinario, esto no parecería más que un simple truco de magia. Esta sospecha se vería reforzada por el hecho de que la misma Conchita le habría confesado a un sacerdote, José Olano, que fue ella misma la que robó la hostia para este montaje40.
Esa no fue la única vez que se contradijeron, y de hecho, todas ellas se retractaron varias veces. Los partidarios del milagro dicen que esas admisiones debieron ser bajo coacción, pero yo me pregunto si no se deberían sentir también coaccionadas por la masa de fanáticos religiosos a los que habían engañado, y la reacción que tendrían al decírselo, o incluso los beneficios que han tenido gracias a este papel, máxime cuando las propias madres de al menos dos de las niñas se negaron a creer su propia confesión41. Esto es, de hecho, lo que una de las cuatro niñas, Mari Cruz, sostenía ya bien entrada la adultez “(Conchita) nos acosaba para que viéramos al ángel y luego a la Virgen, y aquellos fanáticos no se detuvieron hasta tener redactado incluso un mensaje, como había acontecido siempre en otras apariciones, como en Lourdes o en Fátima”, “Siempre que tengo ocasión, aunque nunca la busco, así lo hago saber, pero no desean escuchar esa verdad”42. Posteriormente, en 2005, se desdiría en una entrevista con una religiosa, volviendo a decir que todo era real, y en su última entrevista en 2021 seguiría sosteniendo que no se lo inventaban, pero parece sugerir que las visiones podrían ser solo imaginarias y que no habría nada sobrenatural43.
En cualquier caso, si no nos podemos fiar de la palabra de las protagonistas ni en un sentido ni en otro, todavía queda una forma de comprobar si las apariciones fueron reales o no, las profecías que en ellas se hicieron, y estas fracasan de forma estrepitosa. Una de ellas es básicamente igual a la que ya hemos visto de Medjugorje, tanto que uno podría decir que los yugoslavos nos copiaron la idea. Un milagro que sería “mucho más grande que el de Fátima”, y que vendrá acompañado por la curación de los enfermos que vayan a verlo, tras el cual quedará una señal permanente en los pinos donde ocurrieron las primeras apariciones, señal que podrá ser fotografiada y televisada pero no palpada. Esto debería pasar antes de que Conchita muera44, y dado que ya tiene 85 años, no faltará mucho para que podamos decir que se equivocó.
Sin embargo, al contrario que en Medjugorje, esta espera ni siquiera es necesaria, porque en Garabandal ya han hecho públicas multitud de profecías cuyo cumplimiento ya hemos podido comprobar, y en todos los casos han resultado en desastre. Por poner solo el ejemplo más célebre, se supone que la virgen María les dijo que solo habría tres papas después de la muerte de Juan XXIII, y después llegaría el fin de los tiempos, pero ya vamos por el quinto papa y el fin de los tiempos ni está ni se le espera. ¿Cuál es la respuesta que dan los fieles a este inconveniente hecho? os invito a investigarlo por vosotros mismos, porque estoy seguro de que no necesitaréis mi respuesta. Yo pondré tan solo un ejemplo:
Las palabras de Nuestra Madre son: «Después de este papa, ya solo quedan tres; y después [será] el fin de los tiempos». El adverbio «después» —como acertadamente señala el P. José Luis Saavedra en su libro «Garabandal, mensaje de esperanza»— no significa «inmediatamente». Tampoco significan lo mismo «fin de los tiempos» y «fin del mundo», y esto lo ha repetido Conchita una y otra vez. «Solo quedan tres» no significa que ya no habrá más papas, ni que ya no habrá Iglesia, ni que desaparecerá la humanidad. Tenemos que sacar de nuestra cabeza y de nuestra imaginación todas esas pesadas nubes negras. «Solo quedan tres; y después [será] el fin de los tiempos» significa sencillamente que solo quedan tres papas antes de que comience ese misterioso «fin de los tiempos». Después seguirá habiendo papas, seguirá existiendo la Iglesia y el mundo. Pero habremos entrado en un nuevo periodo de la historia de la Iglesia.45
Risible.
La tilma de la virgen de Guadalupe
En 1531, la virgen se apareció a un indio llamado Juan Diego y le dijo que le pidiera al obispo de Méjico que construyera una Iglesia en el lugar de la aparición. Como el obispo desconfiaba, la virgen le mandó una señal, y en frente de sus ojos hizo que su imagen apareciera en la tilma (una especie de capa) de Juan Diego, tilma que se conserva hasta hoy.
Al menos eso es lo que dice el Nican mopohua, un texto publicado en 1649, si bien suele aceptarse que habría sido escrito casi un siglo antes46. Sin embargo, tenemos multitud de fuentes históricas contemporáneas que nos dicen que esa imagen no habría aparecido en 1531, sino a finales de 1555 o comienzos de 1556, más de veinte años después, y sin hacer referencia alguna al tal Juan Diego47. Especialmente importante entre estas fuentes es un sermón dado el 8 de septiembre de 1556 por Fray Francisco de Bustamante, donde no solo nos dice que la imagen era muy reciente, sino que se identifica a un autor, el indio Marcos48.
Contra los ataques a al historia católica de esta tilma, apoyado en las fuentes ya mencionadas, se ha opuesto recientemente el llamado “Códice Escalada” (llamado así por el religioso que lo sacó a la luz en 1995), un códice que tiene escrita la fecha 1548; la firma de Antonio Valeriano, supuesto autor del Nican Mopohua, y Bernardino de Sahagun, historiador de la época; una breve narración de la historia, y unos dibujos de ella. Este códice lo habría encontrado en 1995 un Sin embargo, este códice es más que probablemente una falsificación, algo que se puede probar, entre otros motivos, por el hecho de que se refiera a Antonio Valeriano como juez, cuando este no tuvo ese cargo hasta 157349.
Vemos que la historia no es suficiente para probar el carácter milagroso de esa imagen, ¿pero pueden hacerlo otras ciencias mediante el estudio de la supuesta tilma? Como en casos anteriores, encontraremos una basta colección de pseudociencia intentando afirmar que sí. En este caso, la inmensa mayoría de “pruebas” son demasiado burdas como para abordarse, así que pondré solo tres ejemplos, los tres mejor sustentados (aunque no os lo creáis):
El más razonable, el que dice que la conservación de la imagen es milagrosa, porque una pintura en un material como es la fibra de agave de la que está hecho no podría haber sobrevivido tanto tiempo. En primer lugar, cabría preguntar por qué, si la pintura se conserva milagrosamente, por qué Dios no es capaz de evitar los múltiples desconchones que la cubren por completo, pero ya estamos acostumbrados a que los milagros incompletos sean la norma. Más importante es el hecho de que el material sobre el que está la imagen, por mucho que la tradición diga lo contrario, no es ese, sino que de acuerdo con sus restauradores, sería una mezcla de lino y cáñamo50.
Las estrellas que vemos en el vestido parecen no seguir ningún patrón particular, pero de acuerdo con sus defensores, sería la configuración exacta del cielo de Méjico el día en que ocurrió el milagro, en 1531. He sido incapaz de acceder a los libros o artículos donde esto se desarrolla, pero sí he podido ver sus conferencias, así que veamos la coincidencia
Como podemos apreciar, la coincidencia es más bien forzada. La mayoría de las estrellas de las constelaciones que pretenden encontrar ni siquiera están dibujadas, y en las que lo están, ni siquiera se superponen bien. ¿Podríamos, por lo menos, considerarlo un buen intento por parte de Dios, aunque todavía le quede mucho por aprender de astronomía y de dibujo? Veamos como era el cielo nocturno del que hablamos, usando para ello el mismo programa y con la misma configuración que los investigadores guadalupanos51
Vemos que no solo ha forzado las constelaciones dentro del manto a pesar de que estas no coincidan y que falten estrellas, sino que las ha rotado y desplazado como ha querido. Teniendo esto en cuenta, les propondría que reenfocasen la investigación, y empezasen a plantearse si el milagro no será que, con estas condiciones, la coincidencia sea tan sorprendentemente baja, porque creo que yo podría haber hecho un mejor trabajo con cualquier distribución aleatoria de estrellas.
Desde hace décadas, los guadalupistas afirman que en los ojos de la virgen se pueden ver reflejados una multitud de personajes, supuestamente aquellos presentes en el momento y lugar en el que se materializó la imagen. Según ellos, este nivel de detalle en tan pocos centímetros de dibujo no serían posibles para un artista de la época. Afortunadamente no es necesario ir a Méjico a verlo con una lupa, sino que ellos mismos nos ofrecen la evidencia fotográfica52:
No es necesario hacer comentarios.
Entonces ¿hay realmente algún misterio que rodee la formación de esta imagen y que nos permita por lo menos plantear la duda de su origen milagroso? No, ni el más mínimo. Aunque en ningún momento se ha sometido a un estudio intensivo, lo visto por los restauradores, especialmente por José Sol Rosales, quien elaboró un informe para el abad de la basílica de Guadalupe, así como otros análisis previos más superficiales, muestran que está formada con materiales y técnicas comunes en el siglo XVI, dejando huellas humanas como es el delineado de determinadas partes o marcas de pinceladas, y tomando como referencia iconografía previa53.
Estigmas
Desde San Francisco de Asís en el siglo XIII, se popularizó entre los cristianos un nuevo tipo de milagro: los estigmas, la aparición aparentemente espontánea de heridas similares a las de Jesús en algunas personas, generalmente en las palmas de las palmas de las manos, pero en ocasiones también en los pies.
¿Qué explicación puede tener esto? una vez más, la más clara es el fraude. Nada impide a alguien causarse a sí mismo esas heridas para ganar fama y estatus dentro del ámbito religioso. Y de hecho, en bastantes casos se ha probado que eso es lo que ocurrió, obteniendo la confesión del estigmatizado o atrapándolo in fraganti54.
El caso más célebre sería el del Padre Pío, y hay motivos más que importantes para sospechar de su honestidad. En 1926, la inquisición envió a un médico a examinar los estigmas del padre Pío, y este dijo lo siguiente
Quien tiene experiencia en medicina legal y, sobre todo, en la infinita variedad de heridas que, durante la guerra, han presentado los soldados autolesionados, no puede tener dudas de que se trata de heridas causadas por erosión practicada mediante cáusticos. La base de las heridas y la forma de estas es en todo similar a las heridas observadas en soldados que las habían adquirido mediante la acción de sustancias químicas. En este sentido, destaca especialmente el color de la base, la forma de los márgenes, su grosor, etc.55
A esta valoración debemos añadir el hecho hoy sabido de que no solo adquirió ácido carbólico en repetidas ocasiones, manteniéndolo en su celda, sino que le pidió a la farmacéutica que se lo proveía que mantuviese esas compras en secreto56. Cuando un enviado por la Iglesia le cuestionó esas compras, Pío dijo que las quería para desinfectar jeringuillas, pero si es así no se entiende por qué querría mantenerlas en secreto. Por otro lado, la hipótesis del fraude explicaría muchos más fenómenos que no encuentran explicación clara con el milagro: se entendería por qué Pío llevó guantes la mayor parte de su vida, para no tener que mantener esas marcas; explicaría por qué unas marcas que deberían imitar las heridas de Jesús cambiaban de forma según el momento, ya que dependería de cómo hubiera aplicado el ácido; y explicaría por qué los médicos vieron como esos estigmas comenzaron a curarse más de un mes antes de su muerte, cuando estaba sometido a sus cuidados.

Otro caso conocido es el de Therese Neumann. En este caso los estigmas serían bastante distintos a los del padre Pío, incluyendo un abundante sangrado, lo que me lleva a plantear la duda a quienes crean en ambos ¿por qué Dios imita las heridas de su hijo de formas tan distintas? En cualquier caso, el fraude aquí no es menos claro que en el caso del padre Pío. Me limito a traducir una parte de un informe de un médico enviado por el obispo del lugar a observarla:
La observación continua se me hizo imposible. A menudo Therese levantaba las mantas muy arriba sobre ella, y la única vez que en una de esas ocasiones intentamos acercarnos a la cabecera de la cama, con el profesor Killermann, la airada protesta del padre nos obligó a retirarnos. Durante esos intervalos, cuando los padres explicaron que Therese necesitaba abanicarse, me llamaron la atención los extraños y muy intensos movimientos que Therese hacía con sus brazos y piernas, movimientos que para el solo propósito de abanicarse eran desmesurados y me dejaron una muy mala impresión.
Dado que durante todo el tiempo solo vi “sangre estancada” y no había sido capaz de verla sangrar por los ojos y las manos, me propuse la tarea, desde las 02:00, de observar particularmente este sangrado. Mi convicción de que debía estar en guardia se fortaleció por la insistencia con la que Therese nos aseguró varias veces tras las 02:50 que podíamos irnos a casa, “porque no habría más hasta las cinco en punto”, y entonces, cuando a las 03:50 nos hicieron (al profesor Stöckl y a mí) abandonar la habitación por unos minutos, fue precisamente durante este intervalo que una copiosa cantidad de sangrado tuvo lugar. Como muestra mi informe, los esfuerzos conjuntos tanto míos como de los otros miembros de la comisión se hicieron inútiles, porque en dos ocasiones (entre las 8:10 y las 8:25, y alrededor de las 11:30), a todos los observadores se les mandó abandonar la habitación precisamente en el momento en que, como después se estableció, una fresca efusión de sangre cubrió las costras secas
Nunca tuve éxito en ver la herida en el pecho ni en el cuero cabeludo. No hace falta decir que en esas condiciones no podía haber una observación exacta de los “sangrados”. El hecho de que dos o tres veces a los observadores se les echase justo en el momento que una fresca efusión de sangre venía a cubrir las heridas levanta las sospechas, por el contrario, de que durante estos momentos algo pasaba que necesitaba mantenerse oculto a la observación. Es por este mismo motivo por el que no me gustaban sus frecuentes manipulaciones tras las sábanas levantadas57
He intentado buscar algún caso particularmente fuerte al que poder atacar, pero no he encontrado ninguno. Simplemente no hay casos que no puedan descartarse como un mero fraude.
cuerpos incorruptos
Se llama “incorrupto” al cuerpo de un santo que, tras su muerte, es protegido por Dios de la descomposición. O al menos al que logró hacer que algún pánfilo lo exclame al desenterrar el cuerpo poco después de su muerte. Sin embargo, todos los casos que he buscado se ven refutados por el implacable paso del tiempo, incluso cuando los creyentes pretenden fingir que el rey está vestido
En muchos casos, la Iglesia ha intentado ocultar esta vergonzosa realidad, enmascarando la corrupción de aquellos cuerpos que previamente declaró incorruptos. Eso es lo que ocurrió, por ejemplo, con Bernadette Soubirou, la niña que vio a la virgen en Lourdes y con ello dio origen a sus actuales “curaciones milagrosas”. Si uno busca imágenes de su cuerpo “incorrupto”, sí que parecería algo, si no milagroso, como mínimo extraordinario. La cara parece realmente la de alguien vivo, o muerto hace como mucho unos días. El problema es que lo que está viendo no es su cara, sino una máscara de cera que se le colocó porque “se temió que, aunque el cuerpo estaba momificado, el color negruzco de la cara y los ojos y nariz hundidos causasen una impresión desagradable en el público”58.
Nickell señala varios ejemplos alegados por los creyentes en los la incorruptibilidad no sería un milagro inesperado, sino que al investigar la historia de la reliquia se descubre que esto no sería más que el resultado buscado intencionalmente por quienes la embalsamaron (y aún así el resultado final dista mucho de parecer milagroso)59.
No existe ningún caso de cuerpo incorrupto que me haya hecho siquiera rascarme la cabeza preguntándome qué habría podido pasar.
Estatuas que exudan líquidos
Este es un fenómeno relativamente habitual, en el que algunas veces una estatua, generalmente de Jesús o de la virgen, comienza bien a llorar, bien a sangrar.
Una enorme cantidad de estos casos son fraudes comprobados por distintos métodos60. Esto debería darnos suficientes motivos para rechazar de base aquellos en los que no hayamos logrado demostrarlo, ya que es lo más razonable pensar que no en todos los casos podrá probarse positivamente dicho fraude, especialmente cuando en muchos casos suele dificultarse el examen de esas estatuas. La Iglesia solo ha aprobado un milagro de este tipo, ocurrido en Siracusa en 1953, y Garlaschelli probó lo sencillo que sería realmente lograr el mismo efecto de forma artificial al adquirir una réplica de dicha estatua del mismo fabricante, usando la cavidad que tiene en la cabeza y la porosidad del yeso del que está hecho61.
Incluso si descartásemos la intencionalidad (y no he visto ningún caso me de motivos para hacerlo), puede haber otras explicaciones naturalistas razonables. Nickell señala el caso concreto de la estatua de Fátima, que al ser de madera salvo por los ojos, que son de cristal, podría favorecer la condensación en aquella zona, confundiéndolo con lágrimas62.
Otra explicación naturalista que ofrece el mismo Nickell es la de la simple confusión. Para ello, da el ejemplo de un retrato de la virgen en una Iglesia Ortodoxa que dieron por milagroso por haber empezado a llorar, pero cuando un grupo escéptico fue a examinarlo se dio cuenta de que estaba seco, y es que no es que el retrato de la virgen comnezase a llorar, sino que lo que teníamos era realmente una fotografía de un retrato de la virgen llorando63. Podría parecer que una confusión tan estúpida como esta debe ser algo completamente único, pero yo mismo me encontré con otro caso similar por casualidad, cuando una estatua de la virgen a la que el escultor añadió una lágrima de silicona comenzó a promocionarse por los marianistas como un milagro64.
La sangre de San Jenaro
Reservo para el final el más peculiar de todos. Según la leyenda, una mujer recogió la sangre de San Jenaro cuando este fue decapitado, y de este modo llegó a la Iglesia de Nápoles, donde permanecería hasta hoy. Evidentemente no hay ninguna prueba de que esto fuera así, y de hecho no hay ninguna prueba de que la sangre existiese antes del siglo XIV, pero esto da igual, porque el milagro en cuestión no tiene nada que ver con ese hecho ni con su antigüedad.
El supuesto milagro ocurre tres veces al año, cuando la supuesta sangre, normalmente en estado sólido, se vuelve líquida durante un ritual. ¿Qué explicación tiene esto? En principio, a pesar de la reacción de los creyentes, no hay nada sorprendente en que una sustancia pase de estado sólido a estado líquido ni viceversa; es algo que vemos ocurrir en nuestro día a día, por ejemplo, cuando el agua se congela y posteriormente se derrite. El milagro entonces estribaría bien en que eso lo haga la sangre, una sustancia que no suele comportarse así; bien en que suela suceder en esos rituales (y digo suela porque hay veces que no pasa), sin que haya una explicación naturalista al por qué.
Para dar respuesta a la última de las objeciones, necesitamos encontrar alguna circunstancia particular de dicho ritual que no se de fuera de él y que pueda llegar a explicar esa licuación. Una primera opción sería la temperatura de la ampolla, probablemente distinta dentro de la capilla llena y siendo manejada por los sacerdotes que en su relicario dentro de la caja fuerte en la que se conserva el resto del tiempo. Nickell apoyó esa hipótesis, creando su propia sangre de san Jenaro a la que llamó Februarius (juego de palabras con el nombre inglés Januarius), y en apoyo a su versión argumentó que nunca se ha registrado una licuación a menos de 17º de temperatura ambiente, y que la mayor parte de las veces que fracasa es cuando el ritual se realiza el 16 de diciembre65. Los intentos recientes han vindicado esta opinión, y es que el 16 de diciembre tanto de 2020 y 2021, la sangre permaneció sólida66 (la última vez que había pasado fue también el 16 de diciembre de 201667), y es razonable pensar que esa circunstancia se habría dado en temperaturas más bajas no solo por haber sido en diciembre, sino porque las condiciones de pandemia impidieron que los fieles transmitieran su calor corporal.
Probar o refutar esta hipótesis sería tremendamente sencillo, tan solo habría que someter a esa ampolla a distintas temperaturas en un entorno controlado para ver como reacciona, pero la Iglesia nunca ha permitido eso. Sin embargo, sí que lo ha permitido con una reliquia muy similar, la sangre de san Lorenzo, situada en una Iglesia de Amaseno, a 100 kilómetros de Nápoles, y gracias a eso, Garlaschelli pudo demostrar que su licuación dependía exclusivamente de la temperatura68. Señala Nickell que, aunque la de San Jenaro se lleva toda la fama, existen más de 20 reliquias que funcionan de la misma forma, todas en la misma zona geográfica alrededor de Nápoles, lo que indicaría no un origen divino, sino una tecnología compartida o una producción en serie69
Otra opción candidato es que la manipulación a la que le somete el sacerdote, moviéndola de un lado a otro y rotándola para ver si empieza a moverse como un líquido, la que desencadene ese proceso. Partiendo de esta hipótesis, y utilizando medios disponibles en el siglo XIV, Garlaschelli creó un gel de hidróxido de hierro con un aspecto similar a dicha “sangre”, y capaz de replicar el mismo fenómeno, incluyendo cierto burbujeo que algunas veces se reporta sobre la reliquia70.
De nuevo, comprobar esto sería realmente sencillo, pero la Iglesia se ha negado en repetidas ocasiones71. Sin embargo, no han podido evitar hacer ese experimento de forma accidental, y es que al menos en siete ocasiones la supuesta sangre se licuó no durante el ritual, sino durante reparaciones hechas en el relicario72. Si los fracasos en la licuación los religiosos pueden atribuirlos a malos augurios, que luego tratan de encajar como puedan en cualquier evento de actualidad, lo que no pueden explicar es que la licuación sí se de, pero carente de cualquier contexto religioso. En cambio, para las dos hipótesis naturalistas presentadas, resulta extremadamente sencillo explicar este suceso.
La excepción sería la aparición a los 500 mencionados por Pablo en 1 Corintios 15:6, pero no se nos da detalles sobre tal aparición, así que podríamos pensar que no fue tan clara y explícita como para convencer a escépticos presentes en el lugar.
Hablo de los hechos recogidos en Mateo 14:13-21, Marcos 6:30-44, Lucas 9:10-17, y Juan 6:1-15 en el caso de los 5.000, y Mateo 15:32-39 y Marcos 8:1-13 para los 4.000. Inmediatamente después de alimentar a los 5.000, viene el milagro de caminar sobre las aguas, pero entre las versiones de los distintos Evangelios sobre este evento son tan numerosas, que para solventarlas se ha llegado a sostener que se tratan de dos instancias distintas de una sucesión de un milagro de multiplicación de panes y peces para alimentar a 5.000 personas y uno de caminar sobre las aguas, siendo este el caso de Juan Crisóstomo en su homilía 43 sobre Juan.
Un ejemplo claro es el recogido en Marcos 2:1-12 y Lucas 5:17-26, donde Jesús curó a un paralítico y se nos dice que la muchedumbre que había ahí era tan numerosa que se encontraron con problemas logísticos para llevar el paralítico hasta Jesús.
El primero es en Lucas 7:11-17, donde resucitó a un muerto cuando este iba a ser enterrado, haciéndolo ante “un gentío considerable de la ciudad”, algo que luego “se divulgó por toda Judea y por toda la comarca circundante. Luego viene Marcos 5:35-43, Mateo 9:23-26 y Lucas 8:49-56, donde mandó a la gente salir del edificio en el que se llevó a cabo la resurrección en sí, pero en todo caso vieron que la chica había muerto y que Jesús entró y la resucitó. Finalmente está el famoso caso de Lázaro en Juan 9:1-45, donde se nos dice que fueron testigos “muchos judíos (que) habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano”, y que estos “al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él”.
Ulrich Luz, Matthew 21-28 (Minneapolis: Fortress Press, 2005), 543, asume como obvio que Mateo está hablando de todo el planeta.
En el caso del oscurecimiento, hay quien intenta plantearlo como un mero eclipse solar, pero eso es absurdo por tres motivos:
1º Hoy podemos calcular con facilidad cuando y donde ha habido eclipses (https://eclipse.gsfc.nasa.gov/SEcat5/SE0001-0100.html), y no hay ningún candidato posible. Solo hubo un eclipse solar total en Israel en todo el siglo I, y fue el 27 de diciembre del año 83.
2º Porque la Pascua se da con luna llena, y en ese caso el eclipse es imposible porque la luna está en el lado contrario al sol.
3º Porque la oscuridad duró tres horas, y ningún eclipse dura nunca más que unos pocos minutos.
Lo que nos describen los evangelistas sería un fenómeno sobrenatural, y es evidente que lo escribieron con esa idea en mente.
He visto lanzarse dos contraejemplos, Thallus y Flegón, pero ninguno es satisfactorio.
La referencia de Thallus viene a través de un comentario de Sixto Julio Africano, que a su vez conocemos porque está citado en George Synkellos, The Chronography of George Synkellos, trad. Paul Tuffin y William Adler (Londres: Oxford University Press, 2002), 466, y que diría así (traducción propia desde el inglés):
En el tercer libro de sus Historias, Thallus menosprecia esta oscuridad como un eclipse solar. En mi opinión, esto es un sinsentido, puesto que los hebreos celebran la pascua en el 14 de Nisán, y lo que le pasó al Salvador ocurrió un día antes de la Pascua. Pero un eclipse solar ocurre cuando la luna pasa bajo el sol. El único momento en el que esto puede pasar es en el intervalo entre el primer día de la luna nueva y el último día de la luna vieja, cuando están en conjunción. ¿Cómo, entonces, puede alguien creer que un eclipse tuvo lugar cuando la luna estaba casi en oposición al sol?
Dado que no tenemos las palabras exactas de Thallus, no podemos juzgarlo con seguridad, pero parece sencillo pensar que podrían no ser tan confirmatorias como lo plantean. La hipótesis más evidente es que Thallus simplemente estuviese hablando de lo que se contaba sobre Jesús, y ante las alegaciones del oscurecimiento en el momento de su muerte, propusiese como explicación un simple eclipse solar. De ahí que Africano parezca decir que Thallus está hablando no de un suceso en abstracto que luego él relaciona con Jesús, sino del suceso de Jesús, considerando el de Thallus como un ataque que hay que contrarrestar.
Por parte de Flegón, autor de mediados del siglo II, tenemos varias versiones de lo que escribió. La más favorecedora para los cristianos es la del mismo Africano, también citado por Jorge Sincelo, en la misma página antes citada e inmediatamente después “Flegón registra que durante el reinado de Tiberio hubo un eclipse solar completo durante la luna llena desde la sexta hasta la novena hora; es evidente que se trata de este.”. Encontramos otra mención en Orígenes de Alejandría, Contra Celso (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1967), 137-38 “Sobre el eclipse acontecido en tiempo de Tiberio César, bajo cuyo imperio parece haber sido crucificado Jesús, y sobre los grandes terremotos de entonces, escribió Flegón, creo que en el libro trece o catorce de su Crónica”. Pero la cita más importante, por ser la única que tenemos que pretende dar una cita exacta del texto en cuestión, la tenemos por parte de Eusebio de Cesarea en su Crónica, obra que no ha sobrevivido pero que también vemos recogida en la de Jorge Sincelo, en la página 395
Flegón, que compuso una historia de las Olimpiadas, también escribe sobre estos eventos en su decimotercer libro, con la siguientes palabras: “En el cuarto año de la 202º Olimpiada (año 32-33 AD), hubo un eclipse de sol, mayor que el que nunca antes se había conocido. Y la noche cayó a la sexta hora del día, por lo que las estrellas aparecieron en el cielo. Un gran terremoto ocurrió en toda Bitinia que derribó muchos lugares en Nicea
Vemos que tanto Africano como Orígenes exageraron mucho las similitudes de lo dicho por Flegón con lo dicho por los Evangelios. Ni dice que el eclipse fuera durante la luna llena, ni dice que fuera hasta la novena hora, y si bien habla de terremotos, estos no habrían sido en Israel sino en Bitinia, en el norte de Turquía. En la parte citada no se nos dice en qué zona dijo Flegón que se hubiese dado ese eclipse, pero teniendo en cuenta que habla de un terremoto en Bitinia ¿puede ser que esté refiriéndose a un eclipse en ese mismo lugar, o en lugares cercanos?
Hubo un eclipse solar total en Bitinia cerca de esa época, pero fue en el año 29, no en el 33 (https://eclipse.gsfc.nasa.gov/5MCSEmap/0001-0100/29-11-24.gif). Paul Tuffin y William Adler proponen que lo mencionado por Flegón es justamente ese eclipse, alegando que esta contradicción vendría por un único error escribal bastante sencillo, cambiando una Α por una Δ, en George Synkellos, Chronography, 466, nota 4.
Marinus De Jonge, «Messiah» y Richard A. Horsley, «Messianic Movements in Judaism», en The Anchor Bible Dictionary: Vol IV, ed. David Noel Friedman (Doubleday, 1992), 777-87 y 791-97.
Como de costumbre, pongo la versión oficial de la Conferencia Episcopal Española como concesión para evitar que algún católico pueda objetarla. En este caso hay ciertas discrepancias con otras traducciones que tengo por más autoritativas, y que parecen tener una intención apologética católica detrás, pero en lo sustancial, en nada afecta al argumento que presento. Siempre que ponga alguna cita bíblica sin hacer una ulterior aclaración, debe entenderse que siempre que ese es el caso: que la cita es de la versión oficial de la Conferencia Episcopal y que mi suscripción de dicha versión alcanza tan solo a los elementos necesarios para desarrollar el argumento que use en el momento.
H.G.M. Williamson, Isaiah 6-12: a Critical and Exegetical Commentary, The International Critical Commentary (T&T Clark, 2019), 151-55.
El lector notará la ausencia destacada del que probablemente sea el mayor curandero vivo, la de Carlos Jesús. Reconozco que este es un caso especialmente complicado para el escéptico, debido a los numerosos testimonios de eventos a los que parece imposible dar una explicación naturalista. No obstante, y si bien él mismo se autodenomina cristiano y Jesús ocupa un lugar central para él, creo que es justo decir que su cosmovisión se aleja lo suficiente del cristianismo tradicional para considerarla una nueva religión, y por tanto fuera del objetivo de esta serie de artículos.
No descarto dedicarme en un futuro a la hercúlea tarea de responder a esta religión, probablemente la que cuenta con mayores evidencias a su favor tras el mormonismo, pero afortunadamente no cuenta con una base de seguidores suficientemente grande como para que eso sea una prioridad.
Sobre este tema, es recomendable la obra de James Randi, The Faith Healers (James Randi Educational Foundation, 2011).
Leanne Roberts, Irshad Ahmed, y Andrew Davison, «Intercessory Prayer for the Alleviation of Ill Health», Cochrane Database of Systematic Reviews, n.o 2 (2009), https://doi.org/10.1002/14651858.CD000368.pub3; Kevin S. Masters y Glen I. Spielmans, «Prayer and Health: Review, Meta-Analysis, and Research Agenda», Journal of Behavioral Medicine 30, n.o 4 (1 de agosto de 2007): 329-38, https://doi.org/10.1007/s10865-007-9106-7.
https://www.lourdes-france.com/es/curaciones-milagrosas/
Donald J. West, Eleven Lourdes Miracles (Helix Press, 1957), 61-67.
John Dowling, «Lourdes cures and their medical assessment», Journal of the Royal Society of Medicine 77 (1984): 637, https://doi.org/10.1177/014107688407700803.
Ellen Bernstein, «Lourdes», en 1982 Medical and Health Annual (Encyclopaedia Britannica, Inc., 1982), 128 y 134-136. La fecha de la muerte viene recogida en Bernard François, Esther M. Sternberg, y Elizabeth Fee, «The Lourdes Medical Cures Revisited», Journal of the History of Medicine and Allied Sciences 69, n.o 1 (s. f.): 152, https://doi.org/10.1093/jhmas/jrs041.
Y. Mori et al., «Disappearance of Ewing’s Sarcoma Following Bacterial Infection: A Case Report», Anticancer Research 17, n.o 2B (1997): 1391-97.
Peter May, «Claimed Contemporary Miracles» 71, n.o 4 (2003): 149-50, https://doi.org/10.1258/rsmmlj.71.4.144; François, Sternberg, y Fee, «The Lourdes Medical Cures Revisited», nota 47.
West, Eleven Lourdes Miracles, 53-61.
Copia literal y auténtica del proceso y sentencia de calificacion sobre milagro obrado por la intercesion de Nuestre Señora del Pilar en la villa de Calanda: del arzobispado de Zaragoza, la noche del 29 de marzo de 1640, restituyendo a Miguel Juan Pellicero, natural de la misma villa, una pierna. después de 2 años y 5 meses que se le había cortado en el hospital de Zaragoza (Zaragoza: Imprenta de Francisco Magallón, 1829), 9-24.
Véase el tercer tomo de la Novísima recopilación, páginas 703-707 https://www.boe.es/biblioteca_juridica/abrir_pdf.php?id=PUB-LH-1993-63_3
Copia literal, 59 y 63
Copia literal, 36-38
Pongo un ejemplo que ya puse en un artículo anterior, el del Palmar de Troya, cuyas apariciones, estigmas, curaciones y demás fenómenos se calificaron de por la Iglesia como “histeria colectiva de tipo supersticioso”, tal y como aparece en el Boletín Oficial del Obispado de Salamanca, nº6 (1970): 292-293, https://summa.upsa.es/details.vm?q=id:0000010447&view=main&lang=es
La de Rusia viene en el famoso segundo secreto de Fátima, mientras que la del 13 la hizo en el mismo día y probablemente la hiciera ya el 13 de septiembre, en la anterior aparición Documentação Crítica de Fátima Seleção de documentos (1917-1930) (Santuário de Fátima, 2013), 47, 50 y 99-105. Resulta hasta surrealista esta última cita, una entrevista de un sacerdote a los tres niños el 19 de octubre, donde ellos se reiteran en la predicción del fin de la guerra el 13 de octubre a pesar de que ese día ya había pasado y la guerra continuaba, así que presionada, Jacinta acaba diciendo que seguramente acabaría el domingo (no ocurrió hasta más de un año después).
John M. Haffert, Meet the Witnesses of the Miracle of the Sun (The American Society for the Defense of Tradition Family and Property, 2006); Kevin McClure, The Evidence for Visions of the Virgin Mary (The Aquarian Press, 1983), 77-85.
Por ejemplo, Haffert, Meet the Witnesses, 49.
https://www.fatima.pt/pt/multimedia/images/19171013
Haffert, Meet the Witnesses, 92.
Documentação, 547.
Me ha resultado imposible acceder a los artículos originales de Pintos Coelho, pero sí he podido leer un resumen de ellos en Bruno Cardoso Reis, «Fátima: a recepção nos diários católicos (1917-1930)», Análise Social 36, n.o 158/159 (2001): 259-70, https://analisesocial.ics.ul.pt/documentos/1218726389B6wUN4av8Kk06UC7.pdf.
De mi búsqueda para encontrar sus artículos, debo destacar la cita que encontré en Loao Marchi, The Immaculate Heart, the true story of Our Lady of Fatima (Farrar, Straus and Young, 1952), 147. Este autor, uno de los defensores del milagro más citados, antepone ante la posibilidad de que el milagro fuese algún fenómeno óptico la opinión de Pintos Coelho, presentándolo erróneamente como un eminente oftalmólogo, y ofreciendo una cita completamente sacada de contexto en la que lo único que hace es describir la percepción del evento, omitiendo completamente su verdadera opinión para intentar hacer ver que este “reputado oftalmólogo” creía firmemente en el milagro e implícitamente estaría negando lo que en la realidad afirmaba. Una muestra más de los niveles de manipulación a los que desgraciadamente ya estamos acostumbrados en esta serie de artículos.
Auguste Meesen, «Apparitions and Miracles of the Sun», en International Forum in Porto “Science, Religion and Conscience”, 2003, 4-6, https://www.meessen.net/AMeessen/Apparitions_and_Miracles_of_the_Sun.pdf, describe el sol volviéndose gris y rodeado de un anillo brillante, así como los cambios de color que mencionaron muchos testigos.
Se da una lista en Meesen, «Apparitions and Miracles of the Sun», 1-3. También son interesantes los casos presentados en Monique Hope-Ross, Stephen Travers, y David Mooney, «Solar retinopathy following religious rituals», British Journal of Ophthalmology, 72 (1988): 931-34, https://doi.org/10.1136/bjo.72.12.931, que al haber dado lugar a daños oculares permanentes, creo que todos estarán de acuerdo en que no fueron verdaderos milagros, y sin embargo en el cuarto de los casos se habla también de un sol bailando y cambiando de color desde el naranja al negro y al blanco.
McClure, The Evidence for Visions of the Virgin Mary, 78.
Documentação Crítica de Fátima Seleção de documentos (1917-1930), 95. Por supuesto, no niego que sí hubiera gente “de las clases más cultas” que declarase haber visto el milagro, pero el hecho de que esta mujer dijese que todos le dijeron que no, indica que seguramente la proporción sería menor que en el resto del mundo y que probablemente los que lo viesen fuesen minoría.
Pueden verse algunas de ellas en https://www.zeitun-eg.org/mrwagihr.htm
La más conocida es la que lo atribuye a efectos de la actividad tectónica, John S. Derr y Michael A. Persinger, «Geophysical Variables and Behavior: LIV: Zeitoun (Egypt) Apparitions of the Virgin Mary as Tectonic Strain-Induced Luminosities», Perceptual and Motor Skills 68 (1989): 123-28, https://doi.org/10.2466/pms.1989.68.1.123.
Dale C. Allison, The Resurrection of Jesus: Apologetics, Polemics, History (Londres: T&T Clark, 2021), 297, sugiere la posibilidad de que fuera un fraude (especula que con un generador Van de Graaff), pero lo descarta porque dice que la comisión de la Iglesia que lo investigó debería ser muy incompetente para no darse cuenta, y que en un momento se cortó la luz para comprobar si el milagro ocurría incluso entonces, y volvió a ocurrir. Respecto al primer problema, yo respondería que la incompetencia (en el mejor de los casos) suele ser la norma en estas “investigaciones”, y al segundo diría que eso lo solventarían fácilmente con un generador eléctrico.
En relación con esta última hipótesis, es interesante la comparación con un milagro similar más reciente, aunque menos conocido, y que parece tener ese origen.
Daniel Maria Klimek, Medjugorje and the Supernatural: Science, Mysticism, and Extraordinary Religious Experience (Oxford University Press, 2018), 41-44.
Santiago Mata, Silencio en Garabandal (freshbook, 2019), 3.
Sobre las circunstancias de esas retractaciones, Sandra L. Zimdars-Swarts, Encountering Mary: From La Salette to Medjugorje (Princeton University Press, 1991), 146-50.
Esto es parte de una entrevista concedida cuando tenía 34 años, https://elpais.com/diario/1984/06/17/espana/456271202_850215.html.
https://www.elmundo.es/cronica/2021/06/27/60d5f88421efa0aa5a8b4607.html
Ella dijo que sabía la fecha, y que la anunciaría 8 días antes de que ocurriese, Conchita González, Diario de Conchita de Garabandal (Nuestra Señora del Carmen de Garabandal Inc., s. f.), 69-70. Estoy seguro de que cuando muera, dirán que en algún momento tendrá una aparición postmorten para comunicar el milagro, incluso aunque hayan pasado siglos, pero al hacerlo estarán yendo contra lo que Conchita quería decir en realidad, como se ve en otras entrevistas donde dice que el vivir en Estados Unidos no será obstáculo para comunicarlo, porque se lo podrá comunicar a su superiora, o cuando dijo que la negación de Mari Cruz se debía al demonio y que volvería a decir la verdad una vez haya pasado el milagro, tal y como aparece en Eusebio García de Pesquera, Se fue con prisas a la montaña: Los hechos de Garabandal, https://www.virgendegarabandal.com/se_fue_con_prisas_a_la_montana.pdf, Tercera Parte, Capítulo V, p.623.
Este texto, de Jose Luis Saavedra, lo recoge una web promocional de una famosa película creada para la propaganda de este supuesto milagro en https://www.peliculagarabandal.com/es/garabandal/los-tres-papas-antes-del-fin-de-los-tiempos.
Edmundo O’Gorman, Destierro de sombras: Luz en el origen de la imagen y culto de Nuestra Señora de Guadalupe del Tepeyac (Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2019), 48-50, http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/222c/destierro_sombras.html, lo ubica en el año 1556.
O’Gorman, Destierro, 27-31.
Información que el Arzobispo de México don Fray Alonso de Montúfar mandó practicar con motivo de un sermón que en la fiesta de Natividad de Nuestra Señora (8 de septiembre de 1556) predicó en la capilla de San José de Naturales del Convento de San Francisco de Méjico, el Provincial Fray Francisco de Bustamante acerca de la devoción y culto de Nuestra Señora de Guadalupe (Imprenta de Ireneo Paz, 1891), 36.
Otras pruebas incluyen errores a la hora de intentar reproducir el nahuatl de la época, el hecho de que uno de los dibujos es una copia de otro publicado en 1669, o la forma moderna de escribir los números de la fecha. Stafford Poole, The Guadalupan Controversies in Mexico (Stanford University Press, 2006), 131-36.
Rodrigo Vera, «El análisis que ocultó el Vaticano», Proceso, 19 de mayo de 2002.
El programa es Stellarium, en mi caso en la versión 23.4, utilizando los parámetros descritos en https://youtu.be/KoA6lLjcR-A a partir del minuto 27:23
Las imágenes son de José Aste Tönsmann, El Secreto de sus Ojos: Estudio digital de las imágenes reflejadas en los ojos de la Virgen de Guadalupe (Tercer Milenio S.A., 1998), pags. 49, 75 y 103.
Vera, «El análisis que ocultó el Vaticano»; Rodrigo Vera, «Un restaurador de la guadalupana expone detalles técnicos que desmitifican a la imagen», Proceso, 28 de julio de 2002; Joe Nickell y John F. Fischer, «The Image of Guadalupe: A Folkloristic and Iconographic Investigation», Skeptical Inquirer 9, n.o 3 (1985): 243-55; Jeanette Favros Peterson, «Creating the Virgin of Guadalupe: The Cloth, the Artist, and Sources in Sixteenth-Century New Spain», The Americas 61, n.o 4 (s. f.): 571-77, 590-610.
Joe Nickell, The Science of Miracles: Investigating the incredible (Prometheus Books, 2013), cap. 46.
Sergio Luzzato, Padre Pio: miracoli e politica nell’Italia del Novecento (Giulio Einaudi editore, 2007), 187.
Luzzato, Padre Pio, cap. 4.
Ian Wilson, The Bleeding Mind: An investigation into the mysterious phenomenon of stigmata (Weidenfeld and Nicolson, 1988), 53.
Andre Ravier, «The Body of St. Bernadette of Lourdes», EWTN Global Catholic Television Network, accedido 14 de febrero de 2024, https://www.ewtn.com/catholicism/library/body-of-st-bernadette-of-lourdes-5236.
Joe Nickell, Looking for a miracle (Prometheus Books, 1998), 85-93. Es interesante su tratamiento completo, que incluye más información relevante sobre el tratamiento que se le da a estos cuerpos y el estado lamentable en el que muchos se encuentran.
Un ejemplo bastante curioso es el del organizado por el presidente de Perú en aquel entonces, Alberto Fujimori, «La virgen que llora: la verdad detrás de uno de los psicosociales que se crearon durante el Gobierno de Alberto Fujimori», La República, 26 de julio de 2022, https://larepublica.pe/datos-lr/respuestas/2022/07/25/la-virgen-que-llora-la-verdad-detras-de-uno-de-los-psicosociales-que-se-crearon-durante-el-gobierno-de-alberto-fujimori-el-colera-en-el-peru-epidemia-evat. Además de este, Nickell, Looking for a miracle, 48-62, da una larga lista de ejemplos, no solo de estatuas sino de todo tipo de iconos.
Según la Catholic News Agency, en «Church Custodian on Trial in Italy for Weeping Statue Hoax», 23 de abril de 2008, https://www.catholicnewsagency.com/news/12436/church-custodian-on-trial-in-italy-for-weeping-statue-hoax, en un artículo en el que comentan un caso probado como fraude en 2008, desde 1994 ha habido un gran aumento en estos casos, y en casi todos se ha demostrado la estafa.
Luigi Garlaschelli, «Sangue, sudore e lacrime», Sapere, junio de 1995.
Nickell, Looking for a miracle, 56.
Nickell, Looking for a miracle, 57.
Diego López Colín, «¿La Virgen de los Dolores llora en México? La Iglesia Católica se pronuncia», ACI Prensa, 15 de noviembre de 2023, https://www.aciprensa.com/noticias/101982/iglesia-en-mexico-se-pronuncia-sobre-supuesto-milagro-de-virgen-de-los-dolores.
Conocí este caso por este tuit de una organización marianista, que decidió ocultar tan solo una de las respuestas que le dedicaron, aquella que señalaba la realidad aportando como fuente el artículo que yo acabo de enlazar, demostrando con ello su mala fe.
Nickell, Looking for a miracle, 81-82.
Hannah Brockhaus, «Blood of St. Januarius Fails to Liquefy at Start of December Feast», National Catholic Register, 16 de diciembre de 2020, https://www.ncregister.com/cna/blood-of-st-januarius-fails-to-liquefy-at-start-of-december-feast; «The Blood of St. Januarius Fails to Liquefy at Start of December Anniversary», National Catholic Register, 16 de diciembre de 2021, https://www.ncregister.com/cna/the-blood-of-st-januarius-fails-to-liquefy-at-start-of-december-anniversary.
«Abbot: San Gennaro’s Blood Didn’t Liquefy, but Pray Anyway», National Catholic Register, 20 de diciembre de 2016, https://www.ncregister.com/news/abbot-san-gennaro-s-blood-didn-t-liquefy-but-pray-anyway.
Luigi Garlaschelli, «Chemistry of “Supernatural” Substances», Journal of the Society for Psychical Research 62, n.o 852 (1998): 417, copia disponible en https://www.cicap.org/n/articolo.php?id=101015.
Nickell, Looking for a miracle, 79.
Luigi Garlaschelli, Franco Ramaccini, y Sergio Della Sala, «Working bloody miracles», Nature 353 (1991): 507, https://doi.org/10.1038/353507a0; Michael Epstein y Luigi Garlaschelli, «Better Blood Through Chemistry: A Laboratory Replication of a Miracle», Journal of Scientific Exploration 6, n.o 3 (1992): 233-46, https://www.scientificexploration.org/docs/6/jse_06_3_epstein.pdf; Luigi Garlaschelli, Franco Ramaccini, y Sergio Della Sala, «A “miracle” diagnosis», Chemistry in Britain 30, n.o 2 (1994): 123-25.
Se ofreció a hacerlas en varias ocasiones el mismo Luigi Garlaschelli, «Sulla mancata liquefazione del cosiddetto “sangue di San Gennaro”», Query Online, 18 de diciembre de 2020, https://www.queryonline.it/2020/12/18/sulla-mancata-liquefazione-del-cosiddetto-sangue-di-san-gennaro/.
John Coulson, The Saints; a concise biographical dictionary (Hawthorn Books, 1958), 239.












Angel Cabral Los racionalistas niegan todo carácter mesiánico a la frase de Isaías, y así, siguiendo interpretaciones antiguas rabínicas, suponen que el niño misterioso es el hijo de Acaz, Ezequías, 31 en cuanto que efectivamente iba a ser rey de Judá, y estaría próximo a nacer, mereciendo el nombre simbólico de Emmanuel, porque gozaría de particular protección de Yahvé en su reinado 32. Pero en este caso difícilmente se concibe que el profeta, hablando al rey, llamara a la reina doncella, cuando ya era esposa legítima. Además, cuando Isaías profirió la profecía (hacia el año 734 a.C., con ocasión de la invasión siro-efraimita), Ezequías ya había nacido y tenía al menos nueve años, o dieciocho, según otro cómputo cronológico. 33 Pero, sobra todo, lo que hace imposible la identificación del Emmanuel con el Ezequías histórico es que las cualidades que en 9:5 se aplican al misterioso niño Emmanuel desbordan totalmente la personalidad histórica del piadoso Ezequías: ¿Cómo llamar "Admirable consejero, Dios fuerte.," a un rey como Ezequías, que se mostró tan imprudente con ocasión de la embajada de Merodacbaladán y que lloró como un niño cuando Isaías le anunció la próxima muerte? 34 Objeciones similares se pueden oponer a la hipótesis de que el Emmanuel era un hijo de Isaías 35: ¿Cómo llamar 'almah, doncella, a su propia esposa (a la que en 8:3 denomina profetisa), la cual, cuando Isaías profirió el vaticinio, ya tenía por lo menos a su hijo Sear-Yasub? 36 Y mucho menos se podrían aplicar a un futuro hijo de Isaías las cualidades de príncipe que se asignan al Emmanuel en 9:5.
Por las mismas razones hay que rechazar la opinión de que el Emmanuel es un hijo cualquiera de una de tantas madres jóvenes que iban a dar a luz en aquellos días, en cuanto que, por la liberación que Dios iba a obrar, podían llamar, en signo de agradecimiento, a su hijo Emmanuel ("Dios con nosotros") 37. Ya hemos dicho que el nombre simbólico de la "liberación" del peligro siro-efraimita era el del segundo hijo de Isaías, Maher-salal-jas-baz 38. Además, el profeta habla de "Ια doncella”: “ha'almah,” seρalándola con énfasis como un ser excepcional, y esto no podría aplicarse a cualquier mujer joven de su época. Indudablemente que el profeta piensa en una persona que centra psicológicamente su atención, considerándola como algo fuera de lo normal. https://mercaba.org/Biblia/Comentada/profetas_isaias.htm...
Además, otra de las razones para los traductores de la LXX decidió traducir almah para acentuar la palabra virginidad parthénos en Isaías 7:14, puede deberse a que, de acuerdo con lo que sabemos que Isaías 7 no menciona su padre Emmanuel. No se menciona, también, que es él dará el nombre de Emmanuel, aunque existía la costumbre en el antiguo Israel patriarcal, 20 (véase también Génesis 16:15; Jueces 8:31; Tb 1,9; Oz 1,4.6; Mt 1,21.25; Lc 1:13). Con el texto masorético que le dará el nombre de la madre de Emmanuel: weqara't - "y se llama" (Isaías 7:14). Con la Vulgata y Peszitty que nombrarlo como los demás. Sólo unos pocos códigos LXX dice que Acaz dar el nombre del niño, pero la lección no se considera creíble. Para los más creíbles se considera una lección de la qumrańskiego texto, donde encontramos una forma de tercera persona masculina, que en hebreo notas, sin embargo, la importancia de no personal 21 . La lección de Qumrán es, por tanto, en línea con la Vulgata y la Peshitta , y que no se puede concluir que el padre le dará al niño un nombre, lo que presupone su ausencia (y por lo tanto la concepción virginal en Isaías 7:14).
Para la traducción de 'almah de Isaías 7:14 la palabra "virgen" iba más allá de la LXX también otras traducciones antiguas, también explicar la palabra "almah por la palabra" virgen ". A saber, la Vulgata es en Isaías 7:14 virgo , Peshitta tiene betulto , el Targum de Jonathan ben Uzziel tiene ullemeto , alimto , correspondiente a la palabra "almah 22 . Con estas traducciones, que no están de acuerdo, es cierto, algunas traducciones antiguas ST, a saber, Aquila, Teodocjon y Symmach que explican la palabra "almah por neanis (" joven ") 23 , pero hoy en día entre los estudiosos ampliamente aceptado es el hecho de 24 que son traducciones no sólo es mucho más joven que la LXX, pero que surgen principalmente bajo hostiles al cristianismo y debido a la competencia con la LXX. Por lo tanto, estas diferencias deben considerarse como términos opuestos de la Septuaginta , puramente polémico y marcado por la falta de objetividad. También hay que señalar que los traductores de la LXX en otros lugares que en Isaías 7:14 para traducir la palabra "almah por neanis , que significa" joven " 25 . Parecían, por lo tanto, causa, lo que es el sentido pleno de la palabra, lo que contradice la afirmación de algunos 26 , al parecer simplemente "mal" que en su traducción.
Por todas estas razones traducción de la palabra "almah por parthénos no está mal y la misma cosa: Evangelista, escribiendo en su cita de Isaías" virgen "(Mt 1,23), citado como ocurrió en el ST griega (es decir, en Isaías 7. , 14, LXX) traducida por Judios. Evangelistas nada aquí mismo no dispuestos de forma artificial. Siguiente Agnosiewicz escribe:
Czytaj więcej na: http://lewandowski.apologetyka.info/kosciol-katolicki/maryja/maria-dziewica,74.htm